45 Festival Internacional de Cine Mudo de Pordenone. Weimar uncensored (2)

Der Reigen, (Richard Oswald, 1920)

Cartel original de Der Reigen

Der Reigen, (Richard Oswald 1920) se estrenó el 27 de febrero de 1920 en los Richard-Oswald-Lichtspiele de Berlín. (1) Tuvimos la oportunidad única de poder verla el pasado 6 de Octubre acompañada por Gabriel Thibaudeau en Le Giornate Del Cinema Muto.

El negativo original se considera perdido (2)

Der Reigen es un melodramón desbordante que, pese a todo, contiene alguna escena hilarante. Der Kinematograph (Düsseldorf, 3 de marzo de 1920) la tachó “de película del montón”. En cambio, las Paimann’s Filmlisten (Viena) alabó la escenografía y la marcó al final de su reseña, entre paréntesis, como “Schlager”, término con el que se designaba tanto a canciones como a películas de gran éxito de taquilla.

Paimann’s Filmlisten, marzo 1920

Extraño, ¿tan distinto era el público alemán del vienés? La película parece heredar el cine didáctico y moralizante de la época, pero resulta muy interesante para entender la República de Weimar en la que nace. Lo que más me atrae es ver juntos a dos de mis actores weimarianos favoritos: Conrad Veidt, que da vida a Karvan, un artista de cabaret sin escrúpulos y muy sibilino y Asta Nielsen, que interpreta a Elena (Eleonore, según el cartel conservado), una muchacha ingenua y sin experiencia del mundo, y huérfana, (también,según el cartel del comienzo), algo que difiere de cómo se la describe en algunas reseñas o resúmenes argumentales.

Elena vive con lo que parece ser una familia de acogida. Sus hermanas le hacen la vida imposible, y ella confiesa a su profesor de piano que no soporta más vivir allí. Él la acaricia y le besa el pelo, mientras las hermanas los espían y se chivan a los padres. Cabe suponer que lo que cuentan no es de su agrado: ¿actitudes indecentes con el profesor? Cuando los padres los sorprenden (en una actitud, en realidad, cariñosa), él se justifica diciendo que piensa casarse con la muchacha, pero “después”. Ese “después” queda un poco en el aire para el espectador: ¿se referirá a cuando ella alcance la mayoría de edad? ¿O después de qué: de que él consiga un mejor puesto?

Der Reigen (Richard Oswald, 1920) Asta Nielsen, Conrad Veidt
© Deutsche Kinemathek, Berlin

El comienzo es de lo más interesanteme. No queda claro si quien le dice con tanta rotundidad “Vete a la calle, a donde perteneces” es la madre de acogida o la madrastra. El intertítulo la presenta como “la madre”, y me resulta difícil creer que una madre pueda actuar así. Es durísimo, y esa frase marca el resto de la película: Elena-Eleanor se verá abocada a la calle, perteneciendo a ella.

Primer desgarro: Elena se queda sin saber adónde ir y su profesor de piano la recoge en su apartamento, con intenciones no tan buenas. Entretanto, Conrad Veidt merodea por allí, y su interpretación es una delicia: ¡cómo logra encarnar a un auténtico canalla! La curiosidad le lleva a ver qué hace su amigo con tal presa, e interrumpe su maniobra de seducción. Impresionan las miradas de Veidt a Nielsen: un canalla curioso que solo pretende aprovecharse de esa presa y quitársela a su propio “amigo”. Karvan, así se llama su personaje, toca el piano en tugurios y cabarets de los más bajos fondos.

La historia avanza; hay un giro que la aligera y luego, sin piedad, se vuelve más dramática, pero entre un punto y otro hay escenas inolvidables. La primera: cuando Veidt y Nielsen se encuentran y se miran. Veidt ha visto a su presa, y la mirada de Nielsen al verlo lo dice todo: agrado, asombro, atracción sensual. Elena deja de ser una niña allí mismo. ¡Qué maestro, Oswald, en este tipo de dramas! Veidt se quita el sombrero  y se siente el ardor de las mejillas de ella, fascinada, que sigue con la mirada el movimiento de Veidt al descubrirse ante ella.

Der Reigen en Le Giornate del Cinema Muto. Foto de: Valerio Greco

Segundo desgarro: Veidt y Nielsen en el cabaret. Ella quiere trabajar y el dueño le da una oportunidad, que es para mondarse de risa. La vemos poner cara de concentración al cantar y ya intuimos que no será embelesador. En medio de la tragedia, del drama, ahí está Nielsen haciendo gestos, sacando pecho y voz, con Veidt animándola. De repente reaparece la patosidad de la niña de Das Kaninchenversuch, esa comedia que vimos el día anterior: los gestos al cantar, dándolo todo, intentando bailar al son del piano de Veidt, y risas por todas partes, tanto en las mesas vecinas del cabaret como en el público del Teatro Verdi. “Nada que hacer”, sentencia el dueño del local: la Nielsen no sirve para el escenario, pero sí para otros trabajos...  (Qué ironía, tratándose de una de las mejores actrices de su época en Alemania y Dinamarca.) Ahí vuelve la caída en el melodrama, pero, entre medias, ¡qué humor el de Oswald!. Hasta Veidt pasa de ser un Schurke (villano) que levanta un poco la garra sobre su presa a convertirse, en esa escena, en un divertido comparsa. Faltan fragmentos de la película, quiza no muchos, pero se intuye. Aun así, esos dos momentos lo impregnan todo.

Der Reigen en Le Giornate del Cinema Muto. Foto de: Valerio Greco

El piano de Gabriel Thibaudeau realza y acentúa tanto el melodrama como la comedia y la ironía de Oswald. Magnífico acompañamiento. Un dato a tener en cuenta: los decorados interiores son obra de Hans Dreier, director artístico y escenógrafo que trabajó en incontables películas y con directores de primera fila (Lubitsch, Mamoulian, Sternberg, Wellman, Wilder, Capra, DeMille… la lista es larga), pero en sus inicios colaboró mucho con Oswald. Y no, no creo que Der Reigen fuera tan “del montón” como aseguraba Der Kinematograph.

Gabriel Thibaudeau acompañando Der Reigen en Le Giornate del Cinema Muto. Foto de: Valerio Greco

Notas:

(1) El teatro-cine (Richard-Oswald-Lichtspiele) se encontraba en la Kantstraße 163 (Charlottenburg, Berlín Oeste). Nada más terminar la Primera Guerra Mundial, Oswald empezó a levantar un consorcio cinematográfico. En enero de 1919 fundó la distribuidora Richard Oswald Filmverleih y ese mismo año adquirió el Prinzeß-Theater, en la Kantstraße, que gestionó hasta 1926 bajo el nombre de Richard-Oswald-Lichtspiele. El edificio, muy próximo a la Viktoria-Luise-Platz (hoy Breitscheidplatz), fue destruido en un bombardeo aéreo el 23 de noviembre de 1943. Fuente: Deutsche Kinemathek.

(2) Uno de los fragmentos custodiado en el Bundesarchiv, corresponde a 53 minutos de una copia positiva coetánea e incluye dos intertítulos con la grafía original. En 2004 se volvió a copiar en blanco y negro y se insertó en el negativo duplicado. La restauración digital se llevó a cabo en 2022 y 2023 mediante una colaboración entre el Deutsches Filminstitut & Filmmuseum, el Filmarchiv Austria y el Bundesarchiv. Un aviso al comienzo de la película informa de que el material de partida para el escaneado y el tratamiento en resolución 4K fue el negativo duplicado de 1940 y el fragmento positivo virado. Los virados se han conservado en los planos correspondientes. El aviso advierte además de que durante la restauración se realizaron dos intervenciones en el montaje: en el primer acto se corrigió un error de corte evidente y en el cuarto se reordenaron unos intertítulos que, presumiblemente, estaban en un orden incorrecto. Conviene subrayarlo porque, cuando la vi el pasado 6 de octubre en Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone, noté saltos claros y avances en la historia. Es lógico: faltaba material. Fuente: Förderprogramm Filmerbe y Filmportal.de

 

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