Sunshine Sally, película australiana de 1922 que estuvo a punto de desaparecer, vuelve a la pantalla en el Festival de Cine Mudo de Forssa con música en directo de Anu Rautakoski.

Será único tener la oportunidad de ver Sunshine Sally en pantalla grande y en un lugar tan especial como el Elävienkuvien teatteri. Si además le sumamos el acompañamiento de música en directo de la pianista Anu Rautakoski, creo que será una de esas proyecciones que dejarán huella.
Todo el programa de esta edición del Festival de Forssa es muy atractivo y algunas de las películas son muy difíciles de poder ver fuera de esta oportunidad. Entre ellas está The Scarlet Drop, de John Ford, encontrada y restaurada hace poco. El caso de Sunshine Sally es también muy especial. Es una de esas películas a las que resulta difícil acceder, pero además tiene detrás una historia triste y, al mismo tiempo, milagrosa: que haya llegado hasta nosotros.
Lamentablemente, la historia de Sunshine Sally también está marcada por la forma en que durante muchos años se conservaron las películas de esas décadas. En Australia, como en otros lugares, no siempre se entendió a tiempo la importancia de conservar los originales y muchas veces se buscaron soluciones más rápidas y económicas.
Muchas películas estaban en nitrato de 35 mm, un material que se deteriora con el tiempo y que además necesita unas condiciones especiales para conservarlo. Cuando una copia de nitrato estaba deteriorada, hacer una nueva copia de 35 mm podía resultar demasiado caro. Por eso, en muchos casos, se optaba por una solución más sencilla: hacer una copia en 16 mm y, una vez realizada, deshacerse del original de nitrato.
Eso es precisamente lo que ocurrió con Sunshine Sally. Durante las décadas de 1950 y 1960, la película fue copiada de 35 mm a 16 mm y el original de nitrato fue destruido. La copia permitió que la película sobreviviera, pero también supuso una pérdida. El 16 mm ofrecía una calidad de imagen inferior y, además, durante el proceso de copia se perdió parte del formato original. Hoy tampoco podemos ver la película completa: faltan escenas de la parte final.

Se calcula que de las películas australianas producidas hasta 1930 solo sobrevive alrededor de un cinco por ciento. En aquella época no siempre se veía su verdadero valor cultural. Eran películas antiguas, muchas veces consideradas una rareza o una curiosidad, y no siempre se pensaba en ellas como parte de un patrimonio que debía conservarse. Por eso, poder ver ahora Sunshine Sally, una película de 1922 que estuvo tan cerca de desaparecer, tiene algo de extraordinario: ha conseguido llegar hasta nosotros.
Todo esto puede sonar demasiado serio para una película que resulta, en realidad, muy entretenida y que tiene momentos llenos de ternura, drama y humor. Hay carreras espontáneas, duelos caballerescos por una muchacha en medio de un ring que recuerdan un poco al Chaplin de The Champion. También vemos a un caballo que parece imitar los gestos de su amo, un vendedor callejero que vende conejos no precisamente apetitosos, pero de gran corazón, y un recogedor de botellas vacías, también algo errático y grosero, pero con un lado más amable de lo que parece. Hay rescates, rivalidades, amistades y muchas situaciones que hacen que los personajes resulten muy cercanos.
La película permite además contemplar una parte de la vida de la clase trabajadora de Sídney en los años veinte, especialmente del barrio de Woolloomooloo. Sus calles y sus espacios no son sólo un fondo para la historia. El director de fotografía Arthur Higgins los filma de una manera especial.

Todo esto lo veremos acompañado en directo por Anu Rautakoski, una pianista especialmente interesada en la relación entre música, imagen y movimiento. En Sunshine Sally, donde hay tantos cambios de ambiente y de tono, su acompañamiento puede aportar una dimensión emocional y narrativa muy importante.
Será muy especial poder descubrir una película que estuvo a punto de desaparecer y que todavía tiene mucho que contarnos. El viernes 21 de agosto, a las 19:00, se proyectará en el Elävienkuvien teatteri de Forssa, con Anu Rautakoski al piano. Una película que, en algunas publicaciones de la época, llegó a anunciarse como ”the best Australian picture”
Fuentes:
- Festival de Cine Mudo de Forssa – *Sunshine Sally*
- Australian Screen Online (ASO), *Sunshine Sally – Notes*
- Ray Edmondson, The National Film and Sound Archive: The Quest for Identity, tesis doctoral, University of Canberra, 2011.
